Las Virtudes, faros en la Senda de luz

Buenas Nuevas, apreciados hermanos y amigos en Cristo,

Por considerarlo urgente en estos tiempos, quiero profundizar sobre el tema de las VIRTUDES MORALES Y TEOLOGALES -como siempre, a la luz de la Biblia-, cubriendo un abanico de puntos relacionados con su definición, fuente y origen, su variedad y beneficios, razones de por qué se debe acudir a Dios en procura de merecerlas, y por qué deben ser promovidas. Comenzaré el tema por el punto final.

¿POR QUÉ RESALTAR LAS VIRTUDES?

Presumo que el tema pudiera ser intrascendente en cierto número de personas, a quienes los ideales sublimes no son “mercancías” atractivas para los escaparates del consumismo de esta época, y sí lo son la impudicia, los escándalos y las guerras, convertidos hoy en “artículos” generadores de lucrativos negocios, con los cuales -lamentablemente- la mayoría de los medios y redes sociales, cautivan el interés de muchos, mayormente el de los más jóvenes, que terminan siendo sus exquisitas y más frágiles víctimas.

Los motivos para escribir de virtudes y bondades sobran. Por ejemplo, en la radio y televisión de hoy “tiene mejor ranking” y, por ende, más apoyo económico, una novela de intriga y traición que un documental educativo o una novela histórica.

Y el panorama no luce diferente en los medios cibernéticos, tan de boga en la actualidad. En el Internet y en todo el sistema llamado redes sociales, que repunta como el escenario ideal para las batallas de ideas, de pensamientos y de conceptos de las presentes generaciones, también en él se corre el riesgo de que los contenidos sanos pierdan terreno, si los que pueden de alguna manera participar e incidir en ellos transmitiendo los valores de verdad, justicia y paz, hacen el papel de simples espectadores.

Aun así, me animo a escribir sobre el tema como un deber y gozo cristianos porque he aprendido con el tiempo que si de la repetición de lo malo, algo malo queda, de la repetición de lo bueno, algo bueno quedará. Además, nuestra batalla por la fe ha de ser siempre con amor, paciencia y sin desfallecer, manteniendo la constancia en promover lo bueno, y procurando vencer el mal con el bien.

¿QUÉ ES VIRTUD?

La frecuencia de algunos actos en la vida diaria de las personas tiende a generar en ellas hábitos y prácticas que comúnmente terminan convirtiéndose en normas. Cuando estas normas se inclinan al cumplimiento del bien reciben el nombre de virtudes, en caso contrario de vicios; unas conducen a las personas por la senda de luz, otras por el camino tenebroso de la perdición. Cabe señalar también que muchas de las virtudes de las personas resultan del cultivo de una educación y un ambiente sanos a su alrededor, especialmente en el hogar.

DEFINICIÓN: Pudiera definirse la Virtud como la capacidad y la disposición habitual propias de las personas cuya conducta y actos son generadoras del bien. También como el poder de la racionalidad y de la conciencia de los humanos que los impulsa en sus juicios y actividades a favorecer el bien común. Se podría decir entonces que la persona virtuosa es aquella que tiene la capacidad y la disposición de generar el bien a través de sus dichos y hechos, o la persona racional y consciente cuyos juicios y actividades están impulsados a favorecer el bien común.

DIOS PADRE -EN EL HIJO- ES LA FUENTE DE TODA VIRTUD

Dios hizo buenas todas las cosas, donándole al hombre todas las virtudes que éste posee.

“Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza…” (Génesis 1:26)

Dios hizo nacer de la tierra “…El árbol de la vida en medio del huerto…” (Génesis 2:9).

Y el apóstol Juan se refería a Jesús cuando escribía: "... Al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios" (Apocalipsis 2:7).

FUENTE: “Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces ...”

(Santiago 1:17).

ORIGEN: El Verbo hecho carne “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres” (Juan 1:1-4).

PADRE E HIJO; FUENTE Y ORIGEN

Dios Padre es la fuente de todas las virtudes, las cuales tienen origen en el Hijo por quien fueron hechas todas las cosas. Las virtudes, que constituyen la semejanza espiritual del Creador Trino, fueron manifestadas a plenitud por el hombre del Edén antes del pecado, y más tarde a través del Verbo encarnado en Emmanuel, nuestro Señor, quien fue ciento por ciento hombre, pero perfecto.

Dios hizo buenas todas las cosas:

a) La luz (el día y la noche) "Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas" (Génesis 1:4).
b) La tierray los mares "Y llamó Dios a lo seco Tierra, y a la reunión de las aguas llamó Mares. Y vio Dios que era bueno" (Génesis 1:10).
c) Hierva verde, hierva que da semilla, árbol que da fruto "Y vio Dios que era bueno" (Génesis 1:12).
d) Las dos grandes lumbreras, el sol y la luna, y las estrellas "Y vio Dios que era bueno" (Génesis 1:16-18).
e) Los grandes monstruos marinos, todo ser viviente que se mueve en las aguas; toda ave alada "Y vio Dios que era bueno" (Génesis 1:21).
f) Animales de la tierra, ganado, y todo animal que se arrastra sobre la tierra "Y vio Dios que era bueno" (Génesis 1:25).
g) Dios hizo al hombre a su imagen y semejanza, dándole de sí todo lo que no es exclusivo de su Deidad (Génesis 1:27).
h) Bendición y exhortación: ¡Fructificad y multiplicaos! (Génesis 1:28).
i) Nuestro hacedor es exacto y excelso. "Yvio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera..." (Génesis 1:31).


ATRIBUTOS EXCLUSIVOS -INTRANSFERIBLES- DE DIOS

Dios es: Soberano, Todopoderoso, Omnipresente, Excelso, Majestuoso, Inmutable, Inescrutable.


ATRIBUTOS DE DIOS TRANSFERIDOS A LOS HOMBRES

Dios también es Sabio, Santo, Justo, Misericordioso, Fiel.

No sólo Dios les transfiere de sus dones a los hombres, sino que los exhorta a usarlos para sí y entre sí. “… como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo” (1 Pedro 1:15-16).


DIOS HIZO AL HOMBRE A SU IMAGEN Y SEMEJANZA, UNIENDO EN ÉL CIELO Y TIERRA, ESPÍRITU Y CARNE (Génesis 1:27). Lo formó del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, haciendo de él un ser material e inmaterial (Génesis 2:7).

Desde la Creación Dios comparte con el hombre algunas de sus cualidades, como sabiduría, santidad, justicia y fidelidad. Este acto es un donativo por parte de Dios, quien otorga sus dones gratuita y espontáneamente, y es un privilegio por parte del hombre quien lo recibe inmerecidamente, incluso en principio, sin solicitarlos.


SÓLO LA DEIDAD ES: Plena en poder, plena en ciencia, y plena en virtud.

El hombre puede ser sabio, santo, justo, misericordioso y fiel, pero únicamente de manera finita y por la gracia de Dios, porque las virtudes sólo son plenas en Aquél que es su fuente. Dios es Omnímodo en cada uno de los atributos que conforman su carácter Trino (Trinidad); por lo tanto, sólo la Deidad es plena en poder, ciencia y virtud.

El cuerpo del hombre y el de las bestias fueron creados ambos de la tierra, el mismo día, el sexto. Con la diferencia de que el hombre fue honrado siendo hecho a semejanza del Creador; uniendo y representando él los cielos y la tierra, es decir, el alma -que no perece- y el cuerpo corruptible. Sólo si el hombre le da riendas a los deseos de su cuerpo es que muere semejante a aquellas.

LOS DONES NO SON VANIDAD; NINGÚN DON DE DIOS LLEGA VACÍO “Vanidad de vanidades, todo es vanidad” dijo Salomón (Proverbios 1:2), excepto las virtudes, cuando se usan para que den buenos frutos.

Creencias gentiles de las naciones occidentales hace dos mil años y su concepto muy limitado y, hasta trivial, que tenían de Dios, especialmente el más erróneo, el de un Dios inclemente.

CONCEPTO SOBRE DIOS DE LOS ANTIGUOS DURANTE LA ÉPOCA DEL TERCER VIAJE DE PABLO

Durante los tiempos de la evangelización por parte de los apóstoles, a mitad del primer siglo, los griegos, por ejemplo, adoraban aun sus divinidades mitológicas, las que para ellos moraban en la cima del monte Olimpo, el más alto de Grecia. Su mitología e historia dan cuenta de su culto a esa multitud de dioses a los cuales veneraban sea por su belleza, su grandeza, sus provisiones materiales, o se les temía por lo implacables de sus juicios y castigos. Por ejemplo, había dioses de la lluvia, el fuego, la luz, la belleza, la agricultura, el mar y hasta de la venganza, etc. Había dioses de todo y para todo.

Como se conoce, la cultura y religión griegas siguieron influyendo a lo largo de los tiempos, de una forma u otra, en los lugares donde su antiguo imperio predominó, como es el caso de Éfeso, citado a continuación.

Una de las ciudades importantes y estratégicas visitadas por el apóstol Pablo en su Tercer Viaje fue Éfeso, alrededor de los años 52-56. Aunque estaba situada en Asia Menor, hoy territorio de Turquía, Éfeso fue fundada unos once siglos antes de Cristo por colonos atenienses, razón por la cual todavía en el primer siglo veneraran a la diosa Diana, versión de Roma, imperio de la época, de lo que era para los griegos la diosa de la agricultura, Artemisa, hija de Júpiter considerado el padre de los dioses.

ALBOROTO EN ÉFESO (Hechos 19:23-37)

“Hubo por aquel tiempo un disturbio no pequeño acerca del Camino. Porque un platero llamado Demetrio, que hacía de plata templecillos de Diana, daba no poca ganancia a los artífices; a los cuales, reunidos con los obreros del mismo oficio, dijo: Varones, sabéis que de este oficio obtenemos nuestra riqueza; pero veis y oís que este Pablo, no solamente en Éfeso, sino en casi toda Asia, ha apartado a muchas gentes con persuasión, diciendo que no son dioses los que se hacen con las manos. Y no solamente hay peligro de que este nuestro negocio venga a desacreditarse, sino también que el templo de la gran diosa Diana sea estimado en nada, y comience a ser destruida la majestad de aquella a quien venera toda Asia, y el mundo entero. Cuando oyeron estas cosas, se llenaron de ira, y gritaron, diciendo: ¡Grande es Diana de los efesios! Y la ciudad se llenó de confusión, y a una se lanzaron al teatro, arrebatando a Gayo y a Aristarco, macedonios, compañeros de Pablo. Y queriendo Pablo salir al pueblo, los discípulos no le dejaron. También algunas de las autoridades de Asia, que eran sus amigos, le enviaron recado, rogándole que no se presentase en el teatro. Unos, pues, gritaban una cosa, y otros otra; porque la concurrencia estaba confusa, y los más no sabían por qué se habían reunido. Y sacaron de entre la multitud a Alejandro, empujándole los judíos. Entonces Alejandro, pedido silencio con la mano, quería hablar en su defensa ante el pueblo. Pero cuando le conocieron que era judío, todos a una voz gritaron casi por dos horas: ¡Grande es Diana de los efesios! Entonces el escribano, cuando había apaciguado a la multitud, dijo: Varones efesios, ¿y quién es el hombre que no sabe que la ciudad de los efesios es guardiana del templo de la gran diosa Diana, y de la imagen venida de Júpiter? Puesto que esto no puede contradecirse, es necesario que os apacigüéis, y que nada hagáis precipitadamente. Porque habéis traído a estos hombres, sin ser sacrílegos ni blasfemadores de vuestra diosa”.

LOS ROMANOS TAMBIÉN

Los romanos no se quedaron atrás; éstos, que sometieron a los griegos casi por quinientos años, en lo que se llamó período de la Grecia Romana, fueron sojuzgados por la cultura y religión de sus vasallos, adorando a muchos de sus dioses, aunque denominándolos con sus correspondientes nombres latinos. En la etapa posterior a la de los apóstoles del Señor, en el siglo segundo (años del 118 al 125, propiamente), fue construido el Panteón -templo- de los dioses romanos, el cual había sido incendiado en ese mismo lugar en el año 80.

Pero, por su inmensa gracia, Dios manifestaría y mostraría al hombre lo que ni la mitología, ni los oráculos, ni adivinadores, ni encantadores podían enseñar.

¡Y llegó la hora! Y Dios mostró su don, dio de beber agua viva, y enseñó la Verdad por medio de su Hijo Jesucristo, quien abre los ojos del corazón puro del hombre para que éste pueda entender, aceptar y vivir la auténtica adoración a Él, en espíritu y en verdad (de manera real, con frutos) compartiendo sus virtudes, regalos o dones, con los semejantes, para la gloria también Suya. “Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren” (Juan 4:23).

JESÚS – EMMANUEL – CRISTO

RESPUESTA DE DIOS A LOS TIEMPOS

Después de haber encargado a los profetas para que anunciaran su Mensaje en la tierra, Dios envió a su Hijo para que además de esto diera a conocer su verdadera esencia ante los hombres. Los tres principales nombres que nominan a Jesús son muy simbólicos y significativos en todo el plan, porque a través de ellos pueden ser definidas su misión redentora (Jesús), su naturaleza divina (Emmanuel), y su sacrificio (Cristo). No se trata de que Jesús tuvo o tiene tres o más nombres; el Nombre del Señor es JESÚS, anunciado a José (Mateo 1:21), y a María (Lucas 1:31).

Someramente y sin pretender ser absoluto en estas apreciaciones, puede verse en:

Jesús, al Hijo de Dios, al Salvador, al predicador del Camino, al constructor de la Iglesia.

Emmanuel (Dios con nosotros), al Verbo Encarnado que mostraría al mundo visible, tangible y vívidamente la naturaleza divina y los propósitos de Dios para con la humanidad; ese es el DIOS DESCONOCIDO que anunció Pablo en Atenas en su Segundo Viaje (Hechos 17:23-27) para que los griegos entendieran que no lo tenían lejos de ellos.

Cristo, al Hijo del Hombre, el Mesías descendiente de David que gobernaría en la tierra y cuyo Reino no tendría fin. ¡Tres nombres con funciones diferentes, pero los tres unidos en una misma esencia!

LA ESENCIA Y VIRTUDES DE JESÚS

Todo lo que para el hombre es virtud, para Dios es Esencia, es decir, naturaleza propia. Pasa a llamarse virtud cuando se transfiere al hombre. LA ESENCIA Y VIRTUDES DE JESÚS.- Al ser ciento por ciento Dios, Jesús fue y es Esencia; al ser ciento por ciento hombre y perfecto, tuvo todas las virtudes.

Varios himnos cristianos tradicionales le llaman virtud al poder sanador de Jesús manifestado en muchos de sus milagros. Uno de ellos, por ejemplo, es “A la casa de Jairo”, himno de adoración propicio como ilustración, meditación y respaldo de mensajes relacionados con la fe y la sanidad divinas. Éste dice en su estribillo:

“Has tú, cual la mujer, que fue y tocó

El borde del vestido de Jesús;

Virtud salió de Él y ella sanó,

Y si le tocas tú, sanarás también”.

Y un segundo ejemplo lo encontramos en la tercera estrofa del himno “¿Qué me puede dar perdón?”:

“Veo para mi salud, sólo de Jesús la sangre

Tiene de sanar virtud, sólo de Jesús la sangre”


JESÚS ANUNCIA Y MUESTRA LA ESENCIA DE DIOS

Jesús produce con su Mensaje y Vida un extraordinario giro al concepto que tenían los hombres acerca de Dios.

De un dios temible, inescrutable, inaccesible, intocable e implacable, su Hijo Jesús, el Emmanuel, el Cristo, nos muestra al verdadero Dios que nos ama por él y en él, revelado a través de él y alcanzable por vía de él. A Dios, único y verdadero, que toca y sana con sus manos y es grande en misericordia.

Santidad, amor y justicia. ¡De aquí proviene toda virtud del hombre!

DIOS ES AMOR (1 Juan 4:8)

Dios es Omnímodo, por lo cual todos sus atributos son plenos; ninguno es mayor ni superior a los demás; pero a través de Jesús el hombre ha podido conocer que de toda su sublime esencia Dios nos da su amor y nos muestra su santidad y justicia en semejanza suya para que los de su Reino lo mostremos y compartamos en la tierra.

Porque, de qué le vale al hombre:

¿Ser amado si no ama?

¿Encender una luz, si no la pone sobre el candelero?

(Mateo 5:14-16)

¿Clamar y recibir justicia siendo injusto?

AMEMOS COMO DIOS NOS AMA (Juan 13:34).

SED SANTO, PORQUE DIOS ES SANTO (1 Pedro 1:16).

EL QUE HACE JUSTICIA ES JUSTO COMO ÉL ES JUSTO (1 Juan 3:7).

¡Dios le bendiga!


“Las Virtudes, faros en la Senda de Luz”

Por Moisés Rosario

Noviembre 22, 2014