Buenas nuevas, hermanos y amigos en Cristo.
La carta a los efesios, por su contenido, manifiesta la inmensa capacidad doctrinal y pedagógica de su autor, Pablo, el apóstol a los gentiles. Es una reflexión dirigida a la Iglesia como cuerpo de Cristo.
IGLESIA DE ÉFESO
Un poco más de cien años antes de Cristo Éfeso contaba con una población de alrededor de medio millón de habitantes.
Con el establecimiento del imperio romano (27 a. C.) Éfeso alcanzaría su época de mayor esplendor, llegando a ser la capital de la provincia romana de Asia y residencia oficial del gobernador. Situada en la costa mediterránea de la península Asia Menor (lo que es hoy Turquía), la ciudad era lugar de inmenso tráfico marítimo comercial durante los tiempos de Jesús, teniendo gran prestigio para el primer siglo.
Al surgir el cristianismo su influencia aumentó, siendo significativo el levantamiento aquí de la primera de las siete iglesias mencionadas en Apocalipsis (Apocalipsis 2:1-7); las dos visitas de Pablo a la ciudad, la primera por muy breve tiempo en su Segundo Viaje (Hechos 18:19-21), y la segunda visita de tres años de duración en su Tercer Viaje (Hechos 19:1-20:1). La ciudad de Éfeso también es señalada como el lugar donde el apóstol Juan escribió su Evangelio y donde falleció María, la madre de Jesús.
TÍTULOS Y TEMAS
El tema central de los tres primeros capítulo de Efesios es La Obra Salvadora de Dios, y casi la totalidad de las versiones bíblicas han subtitulado los once versos (3-14) de su primer capítulo con la muy atinada frase: “Bendiciones espirituales en Cristo”, sobre lo cual versará esta reflexión.
No es para menos que este breve texto sea titulado “Bendiciones espirituales en Cristo” porque en él se afirma que no sólo hemos sido elegidos, sino que, por el mismo propósito hemos sido predestinados para ser adoptados como hijos de Dios. ¡Qué noticia! ¡Qué gran bendición espiritual!
Cabe resaltar también el hecho de que los tres primeros capítulos de la carta encierran una de las partes del Nuevo Testamento de más profundo contenido doctrinal, lo que amerita un estudio y atención muy especiales.
“PREDESTINADOS” ES UN TEMA CLAVE SOBRE EL CUAL MEDITAR
La predestinación es el concepto doctrinal que sobresale en el comienzo de esta carta de las prisiones (Efesios 1:4, 5, 11) y se refiere a la elección especial que hizo Dios de nosotros sus hijos, conforme a su gracia salvadora. Este misterio es corroborado con diferentes versos de la mencionada cita Bíblica. Veamos:
a) fuimos bendecidos en el Hijo por parte del Padre con toda bendición espiritual en el cielo (1:3);
b) Dios nos escogió antes de fundar al mundo (1:4);
c) sus designios predestinaron que los cristianos seamos adoptados como sus hijos por medio de Cristo (1:5),
d) en Cristo tuvimos herencia según los designios de la voluntad del Padre (1:11);
e) y, finalmente, que habiendo creído en Cristo fuimos sellados con el Espíritu Santo (1:13).
Es por ello que debemos agradecer a Dios tanta bondad para con nosotros, y proclamar junto a Pablo cuando dice ¡Bendito sea Dios que nos bendijo espiritualmente en Cristo Jesús!
ELECCIÓN
En el Antiguo Testamento no aparecen escritas las palabras predestinado ni predestinación; en su lugar encontramos elegido, llamado y escogido.
Estos conceptos, todos muy similares entre sí, elección, llamamiento, escogencia y predestinación, son dones de Dios repartidos conforme a su voluntad entre los que han sido salvos por su gracia y misericordia.
En tal sentido debo añadir que esta reflexión quedaría inconclusa si la terminara en este punto, resaltando solamente lo que hemos recibido de lo Alto, sin mencionar el propósito de su dádiva.
Permítanme hacer constar los propósitos de cada bendición contestando las siguientes preguntas con las mismas palabras del Apóstol:
Dos preguntas en una: a y b) ¿Para qué fuimos bendecidos por parte del Padre con toda bendición espiritual en el cielo, y con qué propósito nos escogió antes de la fundación del mundo? “para que fuésemos santos y sin mancha delante de él… (Efesios1:4).
c) ¿para qué sus designios predestinaron que los cristianos seamos adoptados sus hijos por medio de Cristo? “para alabanza de la gloria de su gracia” (Efesios 1:6).
d) ¿con qué fin tuvimos herencia en Cristo según los designios de la voluntad del Padre? “a fin de que seamos para alabanza de su gloria, nosotros los que primeramente esperábamos en Cristo” (Efesios 1:12).
e) y finalmente, ¿para qué, habiendo creído en Cristo, fuimos sellados con el Espíritu Santo? para que tengamos “arras (unas prendas espirituales como garantía) de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para la alabanza de su gloria” (Efesios 1:14).
Como ustedes pueden ver, nuestro amado Dios nos ha bendecido eligiéndonos, escogiéndonos, llamándonos, predestinándonos, salvándonos, sellándonos siempre con un propósito, y todos los propósitos de las actividades y decisiones de Dios son para bien, para bendición. Nunca para que nos gloriemos, sino “para la alabanza de su gloria” (Efesios 1:6, 12, y 14).
LOS DONES Y TALENTOS DEBEN PRODUCIR FRUTOS DE HUMILDAD, NUNCA ORGULLO
El autor de la epístola fue el mejor ejemplo de humildad para poder hablar acerca del cuidado de enseñorearse con los dones y bondades recibidas de Dios.
Para concluir esta reflexión, quiero dejar que sean las mismas Escrituras las que den testimonio vivo de la humildad y sabiduría conque Pablo administró la multiplicidad de talentos y virtudes recibidas del Dios único y verdadero a quien le sirvió con pasión y total entrega.
COMO PREDICADOR, PABLO NO HIZO OSTENTACIÓN DE SER EL MEJOR, SINO DE SU HUMILDAD. “A mí, que soy menos que el más pequeño de todos los santos, me fue dada esta gracia de anunciar entre los gentiles el evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo” (Efesios 3:8). “Porque el que se cree ser algo, no siendo nada, a sí mismo se engaña” (Gálatas 6:3).
FUE AUTOCRÍTICO, RECONOCIENDO SUS ERRORES PASADOS. Y SIGUIÓ ADELANTE SU BATALLA POR LA FE, A PASOS DE VENCEDORES. “y al último de todos, como a un abortivo, me apareció a mí. Porque yo soy el más pequeño de los apóstoles, que no soy digno de ser llamado apóstol, porque perseguí a la iglesia de Dios. Pero por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia no ha sido en vano para conmigo, antes he trabajado más que todos ellos; pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo (1 Corintios 15:8-10). “habiendo yo sido antes blasfemo, perseguidor e injuriador; mas fui recibido a misericordia porque lo hice por ignorancia, en incredulidad”. (1 Timoteo 1:13).
RECONOCIÓ SU CONCUPISCENCIA COMO HUMANO. “Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero” (1 Timoteo 1:15).
CUIDADOSO PARA QUE NO ASOMARA EN ÉL VISOS DE ENVANECIMIENTO. “Pero esto, hermanos, lo he presentado como ejemplo en mí y en Apolos por amor de vosotros, para que en nosotros aprendáis a no pensar más de lo que está escrito, no sea que por causa de uno, os envanezcáis unos contra otros” (1 Corintios 4:6).
SUPO DESCANSAR EN EL PODER DE DIOS. “Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte (2 Corintios 12:9-10).
Concluyo diciendo que Pablo supo recibir y administrar correctamente las bendiciones espirituales en Cristo Jesús. Oro para que todos los cristianos hagamos lo mismo para la gloria de Dios.
Gracias y que Dios les bendiga.
Moisés Rosario
Mayo 16, 2014
Grandes Bendiciones Espirituales en Cristo
Ciclo de mensajes en el marco de la epístola del apóstol Pablo a la iglesia de Éfeso (Efesios 1:1-14)