Amados hermanos y amigos en Cristo,
Con esta Reflexión "Las amonestaciones amorosas de Jesús", continuo con la tercera entrega del ciclo sobre las Amonestaciones Amorosas de Dios.
La Escritura conlleva todo lo necesario para la amonestación:
Esto se lo explicó el maestro y apóstol Pablo al discípulo Timoteo: “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia” (2 Timoteo 3:16).
LA AMONESTACIÓN EN EL NUEVO TESTAMENTO
La amonestación cuando exhorta, o corrige o reprende amorosamente puede evitar el mal, enmendar el daño que éste pueda causar, y frenar su repetición o propagación.
Amonestación es en sí la predicación de la Verdad, el anuncio de la Palabra justa. El que no vive en la verdad y la justicia aborrece la amonestación y huye de ella: “Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas", le dijo el Señor a Nicodemo (Juan 3:20).
El que anda en verdad y justicia, vive trasparentemente; es libre en Cristo Jesús. Por lo tanto, no tiene temor de "venir a la luz para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios" (Juan 3:21).
Al comienzo de esta nueva dispensación del Nuevo Testamento el Mensaje y el Mensajero fue Uno mismo. A partir de que el Señor ascendió a los cielos, el Mensaje es transmitido por el Espíritu a través del creyente que obra en Su Nombre. El cambio radica en el nuevo orden como fruto del Nuevo Pacto, el de la gracia, el de la sangre y la cruz de Cristo.
Si ayer los profetas fueron escogidos por Jehová para ser atalayas de Israel, hoy como hijos de Dios por medio de Jesús, todos por igual, hemos sido llamados a ser faros para alumbrar a su Reino irradiando su amor, justicia y paz “Vosotros sois la luz del mundo” (Mateo 5:14).
En el Antiguo Testamento la amonestación era sólo vertical cuando mayormente la ejecutaban los profetas en nombre de Dios.
Hoy, la amonestación es a la vez horizontal, porque los fieles habiendo alcanzado bondad y conocimiento, lo cual constituyen las raíces de la madurez espiritual, entonces son aptos para amonestarse los unos a los otros. “Pero estoy seguro de vosotros, hermanos míos, de que vosotros mismos estáis llenos de bondad, llenos de todo conocimiento, de tal manera que podéis amonestaros los unos a los otros” (Romanos 15:14). ¡Qué maravilloso es el símbolo de la cruz!Pero debe tomarse en cuenta de que la amonestación mutua no tendría valor alguno si no viniera precedida de amor mutuo y honra mutua. “Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros” (Romanos 12:10).LA AMONESTACIÓN POR PARTE JESÚS, EL SEÑORDurante su paso por la tierra, nuestro Señor Jesucristo, el Cordero de Dios, se destacó por su inmenso amor hacia los seres humanos, siendo capaz de sufrir gran afrenta y morir clavado en una cruz por su redención. Ese amor que se hizo concreto con su propio sacrificio de vida también fue expresado por medio de todos sus sermones con mensajes de consuelo, aliento y esperanza en procura de una vida nueva para todos los que creyeran.
La mayoría de los discursos de Jesús estuvieron cargados de palabras de amor, salud y paz. Por lo tanto, no se encontrará jamás mensaje alguno del Señor que no procurara en sus tiempos y procure siempre la redención, la libertad y la bonanza para toda la humanidad. Pero en algunos de sus sermones Jesús usó también términos fuertes y frontales que procuraban el arrepentimiento de las personas, la corrección de sus conductas pecaminosas y la reprensión a los espíritus causantes de sus males. Debo decir, pues, que en todo el testimonio y el discurso de Jesucristo se muestra el verdadero modelo de la amonestación amorosa de Dios.
PRIMERA MISIÓN ENVIADA POR JESÚS.
MENSAJE E INSTRUCCIONES
No fue mayor el rechazo que recibió el mensaje anunciado por los profetas en el Antiguo Testamento que el desprecio, persecución y condena a muerte que sufrieron en el NT, el mensaje de Jesús, el de Juan el Bautista que le precedió y el de los apóstoles que le siguieron.
Cuando el Señor envió la primera misión para anunciar su evangelio por medio de los apóstoles, la dirigió no a los gentiles ni a ciudad de samaritanos, sus hermanos de raza, sino “a las ovejas perdidas de la casa de Israel”, las mismas ovejas que habían rechazado el mensaje de Dios por medio de los profetas.
A estos comisionados el Señor les dio su Mensaje, “el reino de los cielos se ha acercado” (Mateo 10:7), les dio de su poder “autoridad sobre espíritus inmundos” (Marcos 6:7), y también sus instrucciones.
Como parte de las mismas les indicó cuál sería el pueblo destinatario de su mensaje (Israel), y les dijo que entre su gente los primeros en la lista de privilegiados fueran los humildes y más necesitados “Sanad enfermos, limpiad leprosos” (Mateo 10:8).
Hubo también una advertencia que los primeros misioneros no debían pasar por alto; la gente a donde eran enviados seguía siendo reincidente en el rechazo del mensaje de justicia de Dios, y cuya contumacia había dado al traste con la vida de los profetas, y el último de ellos lo acababan de matar por decapitación, Juan el Bautista (Lucas 9:7-9). Por ello la advertencia de Jesús fue: “Id; he aquí os envío como corderos en medio de lobos” (Lucas 10:3).
Toda obra espiritual no deja de ser inteligente. En la obra misionera los recursos humanos y materiales, como también el tiempo, son de Dios y deben ser administrados con sabiduría. Hay que evitar conflictos innecesarios que pongan en riesgo la integridad de los mensajeros y la del mismo plan misionero. De ahí la siguiente instrucción de Jesús a los apóstoles: “Y si alguno no os recibiere, ni oyere vuestras palabras, salid de aquella casa o ciudad, y sacudid el polvo de vuestros pies” Mateo 10:14).
EJEMPLOS DE AMOSTENACIONES DE JESÚS
JESÚS AMONESTA A CIUDADES QUE NO RECIBIERON SU MENSAJE.- “Entonces comenzó a reconvenir a las ciudades en las cuales había hecho muchos de sus milagros, porque no se habían arrepentido…” (Mateo 11:20, 21).
CUANDO LA REPRENSIÓN SE HACE A SOLAS.- “Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano" (Mateo 18:15). “Mirad por vosotros mismos. Si tu hermano pecare contra ti, repréndele; y si se arrepintiere, perdónale" (Lucas 17:3).
PALABRA DE VIDA
“Al oírlas, muchos de sus discípulos dijeron: Dura es esta palabra; ¿quién la puede oír? Sabiendo Jesús en sí mismo que sus discípulos murmuraban de esto, les dijo: ¿Esto os ofende?” (Juan 6:60, 61).
Estando Jesús en la sinagoga, enseñando en Capernaum se le acercó la gente y le preguntaban (Juan 6:59). El Señor comenzó a hablarles acerca del Pan de Vida.
Y les dijo: “Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás” (Juan 6:35).
Tan significativa y categórica declaración, lógicamente, provocó la murmuración de los judíos, pero aún más cuando añadió “Yo soy el pan que descendió del cielo” (Juan 6:41).
Que los fariseos murmuraren contra Jesús no era extraño, pero que lo hicieran los discípulos si era sorprendente y doloroso. Es por ello que al darse cuenta de ello, el señor Jesús les dijo: ¿Esto os ofende?.........
El evangelio de Juan da cuenta que desde entonces muchos de sus discípulos se alejaron de él. Entonces Jesús les dijo a los doce: ¿Queréis acaso iros también vosotros? (Juan 6:67).
VOSOTROS SOIS DE VUESTRO PADRE EL DIABLO.- Estando en el templo Jesús les dijo a unos judíos que habían creído en él, entre otras cosas: “Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” (Juan 8:32). Le respondieron: Linaje de Abraham somos, y jamás hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dice tú: Seréis libres? (Juan 8:33).
Cuando ellos le dijeron a Jesús que su padre es Abraham, el Señor les respondió “Si fueseis hijos de Abraham, las obras de Abraham haríais” (Juan 8:39) Para añadir después: "Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer….” (Juan 8:44). Finalmente Jesús les dijo: “El que es de Dios, las palabras de Dios oye; por esto no las oís vosotros, porque no sois de Dios” (Juan 8:47).
Quiero detenerme un poco más en mi reflexión sobre el siguiente pasaje Bíblico porque considero de gran interés extraerle la mayor cantidad de enseñanzas que el mismo contiene.
JESÚS ANUNCIA SU MUERTE
JESÚS REPRENDIÓ A PEDRO DELANTE DE TODOS LOS DISCÍPULOS AL DESAUTORIZAR LA VOZ DE SATANÁS CUANDO ÉSTE TRATÓ DE DISUADIR, A TRAVÉS DE LOS LABIOS DEL APÓSTOL, SU MUERTE SALVADORA EN LA CRUZ, PRINCIPAL SÍMBOLO DE LA REDENCIÓN.-
“Y comenzó a enseñarles que le era necesario al Hijo del Hombre padecer mucho, y ser desechado por los ancianos, por los principales sacerdotes y por los escribas, y ser muerto, y resucitar después de tres días. Esto les decía claramente. Entonces Pedro le tomó aparte y comenzó a reconvenirle. Pero él, volviéndose y mirando a los discípulos, reprendió a Pedro, diciendo: ¡Quítate de delante de mí, Satanás! porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres” (Marcos 8:31-33).
El señor Jesús les habló claramente a sus discípulos acerca de su muerte, explicándoles que la misma vendría después de padecer mucho de parte de los principales sacerdotes y escribas. Les anunció también que resucitaría al tercer día. Al darles tan terrible anuncio, se entendería humanamente que esto impactaría de tristeza los corazones de los discípulos, tanto por la eventualidad de su ausencia, como también por el peligro que su muerte les acarrearía.
Siempre emotivo, Pedro al oír esto aparta a Jesús del grupo mientras comienza a reconvenirle sobre lo que acababa de decir, lo que podría entenderse como advirtiéndole de las penosas consecuencias de que tal cosa ocurriera. En el acto el Señor volviéndose y mirando a los discípulos, reprendió a Pedro, diciendo: ¡Quítate de delante de mí, Satanás! porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres”. Posiblemente los discípulos del Señor, y el propio Pedro, se sorprenderían de la dura respuesta del Señor ante el repentino intento del apóstol para que Jesús desistiera de su plan de morir, pero para el Señor su reprensión iba más allá de un regaño a Pedro, que bien lo merecía; porque él sabía que quien había hablado a través de los labios del apóstol era realmente Satanás, quien maquinaba en otro intento por tronchar el plan de salvación para toda la humanidad por el cual Jesús debía morir y para lo cual había venido al mundo (El primer intento ocurrió después del bautismo de Jesús. Mateo 4:1-11).
Para entonces todavía era para los discípulos una locura que Jesús muriera en el Calvario; faltaba un poco más para entender como escribiría Pablo años más tarde: “Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios” (1 Corintios 1:18). O que cambiaran el concepto errado que tenían de la cruz, como bien claro lo tuvo Juan Pablo Duarte al decir: “No es la cruz el signo del padecimiento, es la cruz el símbolo de la redención”.
¡Bendiciones de lo Alto!
Moisés Rosario
Julio 30, 2014